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jueves, 23 de septiembre de 2010

¡Cuando digo que puedo aburrir!

Mi señora me tenía a veces en mi cuarto pequeño tumbada en la cama, a veces en mi jaula en la sala de estar. Por la noche durmiendo en lencería fina y suave y desde que me despertaba a las siete con sandalias de tacones de 15 cm., minifalda y blusa sexy. Obligada a maquillarme nada mas terminar de ducharme, ponerme el collar negro con horquilla para el enganche y un cinturón muy apretado.

Iba así vestida a hacer el desayuno que le llevaba a la cama en una bandera enorme. Yo desayunaba después de ella, una vez recogida su bandera, mientras se preparaba.

- Miriam, hoy viene Alicia a las siete. Te quiero duchada y en tu jaula a las seis y media.
- Si señora.

Mi señora me usaba de pene. Os explico: ella se la arreglaba para ligarse a mujeres, las invitaba a casa, les hacia el amor y cuando necesitaba penetrarlas, me llamaba, me ataba las manos detrás de la espalda, y me metía el pene en el coño de su amante.

A las seis y media cerraba el candado de la jaula del que solo ella tenía la llave y esperaba la llegada de Alicia. Era una chica joven de unos 30 años, algo gordita pero guapetona. Estuvieron en el sofá charlando, riendo y bebiendo mientras estaba acostada en el frió suelo de mi “celda”. Al cabo de un buen rato empezaron a besarse y meterse mano. Cuando estaban ya jaleando se levantaron y se fueron a la cama. Estaba quietita esperando a ver si mi señora me llamaba para aliviar la tensión que se había apoderado de mi sexo.

De repente llego mi señora desnuda, sonriente, con la llave de la celda entre los dedos. Me saco de la jaula y me llevo al cuarto. Me ato las manos detrás de la espalda y me ordeno quedarme quieto de pie cerca de la pared del cuarto. Fue a buscar a Alicia de la mano, se apoyo de espalda a la pared, y la abrazo de manera a que se quedará de espalda a ella.

Estaba mirando como las manos de mi señora acariciaban los pechos de Alicia, bajaban hacia su coño, volvían a subir. Alicia tenía las manos detrás de la espalda acariciando la zona púbica de mi señora. Ambas se retorcían el cuello para poder besarse mientras se daban placer. Cuando lo juzgo oportuno mi señora dijo a Alicia:

- Es hora que te folle. Vas a sentir como mi pene te penetra suavemente mientras mis manos te pellizcan los pezones y nuestras lenguas se pelean.
Miriam, acércate cariño, bajate la braguita y sé yo.

Sin cruzar palabra me acerque a Alicia. Mi señora le había separado las piernas con sus rodillas, y mientras con una mano le pellizcaba un pezón y con la otra le acariciaba el cuello impidiéndola girar la cabeza y dejar de besarla, me arregle para que la punta de mi pene llegue frente a la entrada de la cueva empapada de Alicia.

Nada mas notar el contacto esta se retorció, diciendo a mi señora que la querría, que la penetre, lo que me ordeno hacer mi señora sin mirarme y casi sin dejar de besar a Alicia. Mis golpes de cadera llenaban la cueva de Alicia de mi sexo a punto de explotar, y mi señora me ordeno ir muy despacio. Iba y venia lentamente mientras Alicia se volvía loca. Ambas me ignoraban y fue Alicia quien empezó a moverse rápidamente, animándome a darle embustidas violentas hasta que nos corrimos los tres juntos, yo dentro de Alicia y mi señora en los dedos de Alicia. Casi me caigo entre los taconazos que llevaba y los movimientos de la chica. Mas de una vez me apoye brevemente en sus pechos para no perder el equilibrio, y nada mas terminar mi señora me mando a acostarme en mi jaula.

Cuando se marcho Alicia ni me miro y mi señora me envió a lavarme y a tumbarme en mi cuarto. Era tarde y me dormí en seguida.

El día siguiente nada mas traerle el desayuno a las nueve siguiendo sus órdenes me aviso que iban a venir unos amigos a comer. Mesa para 7 puesta a las 12 y luego a mi cuarto mientras el catering preparaba la comida.

Era la una menos cinco cuando entro mi señora en el cuarto. Me mando levantarme, se sentó en mi cama:

- Ven aquí a mi lado cariño. Hoy te quiero más guapa que nunca y no te quiero ver empalmada. Ven aquí cerca que te masturbe para quitarte las ganas.

Conteste con mi eterno si señora, las únicas dos palabras que se me permitían decir en esta casa.

Empezó a masturbarme con una mano mientras parecía estar en otro lugar, indiferente.

- Llegan los invitados dentro de unos minutos. Los del catering dejaron todo preparado así que quiero que te quedes a la puerta para abrir a todo el mundo. Cuando los siete estén presentes iras a acostarte a tu jaula. Cuando terminamos con el vino y nos vamos a sentar a la mesa te llamaré y vendrás a cuatro patas a acostarte un momento debajo de la mesa y cuando veas que todo el mundo esta charlando empezaras a chupársela a cada tío que esta allí. Quiero ver su cara retorciéndose mientras se corren en tu boca. Cuando terminas con el cuarto y último te vuelves a acostar debajo de la mesa quietecita.

Llegaron dos parejas de unos 40 años, muy chic, bastante guapos. Luego llegaron dos chicos normalitos aunque simpáticos. Casi ninguno me presto atención y se iban directamente a besar a mi señora y sentarse en los sofás a charlar.
Cuando se sentaron todos mi señora les dijo que su perrita iba a acostarse debajo de la mesa para recoger con la lengua cualquier cosa que se caiga en el suelo. Fue cuando cruce la sala de estar y medio comedor a gatas para meterme en mi sitio. El único comentario fue de una chica que dijo que tenía unos tacones preciosos. Los demás seguían ignorándome aunque una pareja me miraba de manera incrédula.

Al cabo de un momento empecé a bajar la bragueta de uno de los chicos y me metí su polla en la boca. Algo flácida, no tardo mucho en endurecerse. Mi cabeza iba y venia entre sus piernas hasta recibir su descarga en la boca. Notaba la tensión en sus muslos. Hacia lo imposible para que nadie note cualquier cosa rara. Le limpie bien todo su miembro antes de volver a guardarlo en su pantalón y pasar al siguiente. Tenía semen en la comisura de la boca y en la barbilla, pero era poco comparado con lo que iba a tener después de tragarme el semen del último invitado.

Tuve que ir a recoger con la boca un par de cositas que algunos tiraron al suelo a propósito por el mero placer de verme actuar de perra.

Grande fue mi tentación de empezar con una de las chicas. Iba con mini falda y estaba sentada de tal manera que veía su braguita meterse entre sus labios vaginales. La maniobra era casi imposible sin romperme el cuello y que se moviese la mujer, lo que me hizo desistir de mi locura.

Cuando se levantaron todos para ir a tomar café en la sala, mi señora me ordeno limpiar todo y después volver a meterme en mi jaula. Estuve recogiendo y guardando cosas durante un buen rato para dejar todo impecable. Mientras seguía con el sabor amargo del semen de los cuatro chicos en la garganta y tenía todo el alrededor de la boca hasta el cuello medio pegaroso. Luego me fui a acostar en mi casita esperando a que se vaya la gente y se me permita ir a mí cuarto a asearme.

Supongo que mi señora trabajaba en el negocio del sexo pero no tenia la menor idea de lo que hacia. Se pasaba algo de tiempo fuera pero sin horario definido. Luego recibía mucho, amigos, amantes, y cuando estaba sola en casa solía dormir largas siestas.

A la mañana siguiente me dio permiso para pasarme el tiempo que querría en internet, ver la televisión y que no me iba a necesitarme hasta la noche. Que cene algo antes de las 9 y que se reuniría conmigo a las 10 para pintarme y hacerme guapa que íbamos a salir.

Puntual como siempre dedico mas de una hora en arreglarme. La verdad es que parecía otra cuando me preparaba para salir. Maquillaje perfecto, peinado precioso, uñas pintadas con mucho cuidado,… y me vestía con ropa parecida a la de estar en casa pero con cierto toque de elegancia. Me tocaba una mini falda de cuero apretada. Me llegaba a la mitad del muslo. Saco de un armario unos botines bajos con el eterno tacón de 15 cm. Estaban abierto en la punta y se podía apreciar el trabajo de pedicura al que me había sometida. Una camiseta blanca que resaltaba mis pechos y dejaba ver mi vientre plano, y un cinturón ancho caído en mis caderas. El collar negro de siempre y unos pendientes de gitana gigantes.

Desapareció en su cuarto cerca de la medianoche y oí como se estaba duchando y preparando. Tarde muy poco en verla salir con un vestido dorado muy ceñido y más corto que mi falda. Unos zapatos cerrados de tacones algo menos llamativos que los míos y lo justo de pintura para realzar su belleza. Era impresionante y su sonrisa demostraba que lo sabía y que leía la envidia en mis ojos.

A la una y media llego el taxi y nos llevo a un local céntrico del que no recuerdo el nombre. Había bastante gente en la calle a esta hora y el recorrido del taxi al club no llamo la atención de mas de un par de grupos de chicos intentando ligar.

El portero nos recibió muy amablemente y nada mas cerrar la puerta detrás de nosotras mi señora me mando parar y me ato la cadena al colar. Desde ahora tenia que caminar medio metro detrás de ella mirándola siempre a ella. Se dirigió a una mesa con varias chicas sentadas. Allí se sentó en un sillón confortable ordenándome de ponerme de rodilla a sus pies. Así estuve un largo rato, viendo como chicas venían a dar un beso a mi señora, charlaban con ella, mientras con solo levantar un poco la vista me ponía cachondo viendo como algunas iban en minifalda sin ropa interior. Me pregunte si mi señora llevaba o no braguita.

De repente mi señora pidió a una de sus amigas sujetar mi correa y se fue con otra de ellas a bailar. Me entro celos al ver a estas dos chicas mover las caderas mientras iban cogidas de la mano a la pista de baile. Bailaban frotándose los cuerpos uno contra el otro y cuando empezó una canción lenta se pegaron y mientras sus cuerpos se retorcían al son de la música sus manos recorrían sus espaldas, culos, muslos. Cuando se perdieron en un apasionado beso la amiga que me sujetaba me dijo al oído que se me notaba el deseo. Estaba disfrutando de verme tan caliente y girándose hacia mí abrió sus piernas para que pueda ver su coño depilado al aire debajo de su falda. El brillo de sus ojos delataba una excitación extrema y su gozo iba en aumento según me veía incomodo. Otra de sus amigas se percató de la situación y me dijo que mi señora se iba a poner furiosa si me veía así de empalmada. Y de repente tuve a las cuatro amigas sentadas en este momento a la mesa prestándome una atención inédita hasta el momento.

Mi obligación era de obedecer siempre a la persona que sujetaba mi correa y cuando esa me ordeno mirar a la pista de baile, vi. Como la amiga de mi señora le tenía el vestido bastante levantado como para darse cuenta que no levaba braguita. Se estaban metiendo mano en medio de la pista de baile y nadie parecía percatarse del hecho. Esta visión fue demasiado para mi y empecé a apretar mi sexo contra mis muslos con mis antebrazos y a mover las caderas para tratar de aliviarme solita. En ningún caso podía tocarme con las manos y llegaba bastante fácilmente al clímax de varias maneras alternativas aprendidas con el tiempo. Las chicas estaban disfrutando viendo como me estaba masturbando y mi “dueña” del momento me insto mirar como se masturbaba delante de mi nariz mientras me volvía loca de tanto deseo.

Mi “dueña” levanto un poco mi falda para recoger con sus dedos mi semen esparcido en mis muslos y me ordeno chuparle la mano para limpiarla. El olor de mi semen mezclado con su flujo vaginal era delicioso.

Mi señora volvió a la mesa agotada. Sus ojos y los de su pareja reflejaban su satisfacción por el placer sexual recibido y pidió a su amiga si podía quedarme en su casa esta noche ya que querría estar a solas con su nueva compañera.

Sin entender muy bien lo que paso me encontré por primera vez separado de mi señora. Mi “dueña” me llevo de la correa a la calle, y sin desatarme recorrimos los 200 metros que separaban su coche del club de lesbianas. Las pocas almas que nos cruzamos casi no se fijaron en mi cadena y a las 4 de la mañana llegamos a casa. Mi dueña me ordeno dormir desnuda en una moqueta espesa en el suelo del salón y se fue en la cama.

El día siguiente me levante rota y la ducha me espabilo un poco. Mi señora ocasional me arreglo el maquillaje y el pelo, y después de vestirnos nos fuimos a desayunar a casa de un amigo suyo. No me tenía atada pero el contraste entre su ropa de día con sandalias romanas sin tacones y mi falda de cuero llamaban la atención. Se dio cuenta y trajo el coche frente a la puerta para ir y lo dejo cerca de la casa de su amigo para no tener que caminar mucho.
A Pedro le encantaba la sorpresa. Mi dueña le había avisado de su venida con una perrita para desayunar pero no se esperaba tal perrita. Mientras comían en el comedor me tuvieron arrinconada en el suelo de la cocina con un bol de leche con cereales. Después de desayunar mi dueña vino a atarme y me ordeno seguirla a cuatro patas. Pedro seguía en la mesa y cuando mi dueña me puso a su lado se agacho para acariciar mi falda de cuero. Sus manos bajaban de mi culo a mis piernas para volver a subir por debajo de la falda en la parte interior de mis muslos. Dijo a mi dueña que le gustaría poseerme y esta me llevo de la cadena hasta un sofá, me ordeno subirme a cuatro patas, y levantando mi falda, ofreció mi ano cuidadosamente depilado a su amigo. Este no tardo en ponerse un condón y atravesarme. Mis gritos agudos cubrían los comentarios que mi dueña le hacia a Pedro. Este tardo varios minutos en correrse y su última embustida termino de dejarme el culo ardiendo.

Cuando mi dueña me llevo a casa de mi señora, a penas podía caminar. Seguía la compañera de mi señora en casa y me hicieron quedarme de pie en el medio de la sala mientras mi dueña explicaba lo bien que me había portado anoche y esta mañana. Mi señora asintió pero se la veía molesta por mi corrida de anoche en el club. Algún que otro castigo me iba a caer en los próximos días…

lunes, 21 de junio de 2010

Pensaba...

en Pedro. Atractivo, varonil, amistoso! Me entiende, me mima y en esta ultima visita me sorprendió.

Cuando hablamos la primera vez y nos dimos cuenta que podíamos darnos mutuamente algo especial le solté mi norma habitual. Yo se la chupo, el me la mete, pero el contrario no!

Mis dos primeras visitas a su casa, en momentos que ambos tenían libres y sin tener que justificar ausencia, fueron agradables. Me metía en mi garaje, me vestía, me pintaba, salia de allí en coche directo a la calle trasera, mis gafas de sol gigantes puestas para que no me conozcan, recorría los dos kilómetros que me separaban de su casa, aparcaba a unos 30 metros de la entrada e iba caminando hasta allí rezando para que nadie se fije demasiado en mi.

Una vez en el interior charlábamos un poco, besando nos, acariciándonos, y luego hacíamos el amor suavemente, como dos enamorados.

Ayer cuando hablamos me dijo que le hacia mucha ilusión que vaya desnuda, solo con un corpiño por debajo del abrigo. La idea me gusto y después de pintarme deslizé mis pantys con ligas en mis piernas, puse unas sandalias negras abiertas de tacones altos, un corset negro que me apretaba la cintura al máximo y me puse el abrigo. El tiempo era lo suficiente fresco para justificar esta prenda que me tapaba el cuerpo. Solo se veían mis piernas por debajo de la rodilla, mis tacones, y un escote muy abierto por debajo del cuello.

Recorrer estos 30 metros sintiendo mis nalgas rozar contra la piel del abrigo y el aire acariciando mi ano fue una sensación excitante. Me tope con un vecino de Pedro pero no hizo gran caso a esta mujer tapada y con gafas oscuras. Mi pelo me protegía bastante la cara y parecía lo que me sentía... una mujer.

Una vez dentro de la casa Pedro me quito el abrigo, me admiro y me dijo que tenia un regalo para mi. Cogió una caja de encima de la mesa y me la tendió. La abrí velozmente y descubrí un látigo. La expresión de mi cara le convenció que me gustaba este detalle y me pregunto si me apetecía probarlo. No tarde en contestar que si y me dijo que tenia otro regalo. Abrió un cajón y saco unas muñequeras de cuero y unas pinzas de pezones. Nunca hablamos de bdsm juntos pero supongo que mas de una vez le deje entender que no me disgustaba ser dominada.

Me llevo de la mano a la habitación amplia, me sentó en la cama pidiendo me que me ponga las muñequeras mientras el ataba una cadena en una horquilla que tenía puesta en el techo. Me llamo y me apreso los pezones en las pinzas. Noté un suave dolor exitante. Me levanto los brazos para unir la cadena a las muñequeras y tener los brazos en alto agudizo el dolor de los pechos. Luego se alejo para mirarme así colgada en medio del espacio de la habitación.

Mi culo mas redondo que nunca por el efecto del corset recibió con placer los primeros latigazos. Suaves, delicados, Pedro no querría hacerme daño a la primera. Me hablaba suavemente, diciendo me lo que le gustaba, lo excitado que era, y sentía la misma excitación invadir mi entrepierna.

Se acerco y me beso antes de decirme que íbamos a empezar. El primer golpe hizo un ruido hasta ahora inaudito y no pude evitar soltar un ligero grito. Los golpes siguientes fueron al unisono y sentía miles de pinchazos en mi culo. Según Pedro era muy bonito así rojo vivo. Se interrumpía de vez en cuando para preguntarme si me gustaba, a lo que le contestaba que si, y volvía a golpear con mas fuerza.

De repente se paro y se acerco a mi. Me dijo que iba a hacer algo que yo no querría pero que era suya hoy. Me afirmo que así empalmado no me parecía a su zorra, y que tenía que sentirme mujer de verdad, no como ahora mismo motivada por el deseo sexual. Se arrodillo delante de mi para empezar a chuparmela. Sus manos jugaban firmemente con mis nalgas doloridas y la mezcla de dolor y placer me excito mas todavía. La verdad es que fue muy placentero venirme en su boca.

Una vez quitado el deseo sexual empecé a sentirme mujer por el hecho de así estar vestida y por estar llamada como tal por un hombre. También notaba mas el cansancio y mis piernas temblaban un poco. Entonces fue cuando Pedro me pregunto si estaba dispuesta a seguir con nuestra relación. Le dije que si y para demostrarle mi buena fe me di la vuelta presentándole mi culo donde se dibujaba en rojo las marcas del látigo.

Pedro tenía razón en cuanto a mi sentimiento. Según pasaban los minutos me sentía mas mujer. Los golpes marcaban mi culo, me sacaban gritos, pero notaba una excitación diferente a la anterior, una necesidad que eso no pare nunca.

Cuando mi amante vio que estaba agotada, que las lágrimas y la baba inundaban mi cara y mis pechos, se acerco a mi, me beso deliciosamente, comiendo me la boca, y me rodeo para acariciarme el culo. Este roze de sus manos ardía en mi trasero y de repente note como la punta de su polla estaba a punto de penetrarme. Me hizo suya antes de que pueda reaccionar y ya no sabía si estaba empalmada, loca, si me dolía todo, solo que era mujer, una mujer llena, una mujer poseída, y me corrí al mismo tiempo que el. No sé si me corrí eyaculando, si me corrí en mi cabeza, pero si sé que fue la mejor experiencia de mi vida hasta el momento.

Se alejo de mi, miro el reloj, y me dijo que nos quedaba un poco de tiempo y que me iba a dejar atada así durante 10 minutos para que pueda pensar en mi condición de sumisa.

Fueron los diez minutos mas largos y mas cortos de mi vida. Mas largos porque mis piernas ya no me sostenian, temblaban, me dolían, me ardían el culo, los pezones, mis pies parecían fundidos en las sandalias, y mas cortos porque en mi semi inconsciencia era yo, Miriam, disfrutando de sensaciones nuevas para mi.

Cuando vino a desatarme me deje caer en el suelo, y le dije que había reflexionado y que desde ahora vendría una Miriam sumisa a verle.

lunes, 10 de mayo de 2010

Suya...

Era normalita, unos 45 años, y nada mas decirme que le interesaba mucho los travestis le solté mi historia. Me invito a su salón de estética y de allí, rodeando el local, a su apartamento sito detrás de su negocio en este complejo de apartamentos bajos alrededor de una gran piscina.

Me pregunto si estaba dispuesto a experimentar mi transformación mas radicalmente en sus manos, que para ello tenía que mudarme una temporada a vivir con ella, y sin pensármelo le dije que si. Al día siguiente estaba en su local, desnudo, y una chica se encargaba de depilar me antes de empezar con sesiones de foto depilación. Cuerpo entero sin velo, manicura y pedicura hechos, María, la dueña, me llevo a su casa y saco un vestido de verano de su armario y unos zapatos de salón de poco tacón. Sabía que iba siempre con una tanga metida entre las nalgas pero se extraño cuando se dio cuenta que llevaba mi tampax introducido en el culo. No se lo esperaba y me felicito por el detalle.

Una vez vestida me probo unas de las numerosas pelucas que tenía en un armario, decido cual iba a ser la que se quedaría definitivamente en mi cabeza y me llevo de vuelta a la tienda. Allí la chica de antes me recibió con una gran sonrisa, me soltó un piropo acerca de lo guapa que estaba y empezó a maquillarme los ojos. María me dijo que ahora si que era su chica diez.

Volvemos a la casa tarde ya y nos tomamos una ligera cena mientras hablamos de la casualidad que nos hizo encontrarnos, de la suerte de tener casi la misma talla a parte de los zapatos (los que me había dado empezaban a dolerme mucho), y que mañana iríamos a comprar muchos pares para mi sola. Mi duda de como hacia con el dinero me fue resuelta rápidamente. Heredo de sus padres hacia unos años y dedicaba su dinero a satisfacer caprichos poco onerosos, categoría en la que me incluya.

A la hora de acostarnos me llevo a su habitación. Me dijo que después de asearme me pusiera el camisón que estaba preparado en la estantería y me acostará directamente del lado derecho de la amplia cama. Cuando salí del baño ella entraba de nuevo en el cuarto y me dijo que se iba a duchar. Me mando apagar la luz y no pude verla cuando se reunió conmigo debajo de la sabana. Estaba muy excitada y nada mas acostarse me dijo de manera cariñosa que mientras estaba con ella no podía tocarla y que me durmiese. Me dio un beso en la mejilla y se dio la vuelta. Yo trataba de dormir, super excitada, pensando que María empezaba a parecerme muy guapa y que tenía un muy buen cuerpo. Pude ponerme el pelo de manera que no me moleste y me dormí con un medio calambre entre las piernas.

De la misma manera me desperté muy pronto. María estaba destapada y a pesar de ser muy fino, su corto camisón no dejaba ver su piel... solo adivinar sus pechos y unos pezones que parecían erectos. Miraba con envidia sus piernas y pies perfectos cuando se despertó. Me sonrió, me dio un besito de buenos días y se fue al baño. Nada mas salir me mando a vestirme con la falda negra que me llegaba justo por encima de las rodillas, unas medias marrones, los zapatos de ayer y una camiseta blanca con fular rojo.

Tomamos un café y emprendemos marcha al centro comercial mas cercano. Nos recorrimos unas siete tiendas de zapatos y salimos con ocho cajas. Me sentía como una princesa con tantas novedades, tantos pares nuevos, todos mas ideales los unos que los otros. En una caja estaban los de María y a mis pies, además de unas tiritas por las heridas que me habían producido, unas sandalias estilo romana pero con tacones y una especie de calentador de tobillera.

Luego María me llevo a ver a un amigo suyo y le dijo que era la amiga de la que le había hablado. Parecían medio enrollados por el beso que se dieron y las miradas que se lanzaban. Me felicito por mi look y fuimos a comer los tres en una taberna cercana. Era mi primer día de salida real como Miriam y me sentía como pez en el agua. Algunas personas se quedaban mirandome como buscando el fallo, pero no paso nada extraño y me hizo sentir mujer como nunca. Nos despedimos a la salida del restaurante y nos fuimos a casa.

María me dijo que una buena siesta era importante para la belleza y después de pasar por el baño se desnudo delante de mi. Mi reacción fue instantánea y me miro con un aire enfadado recordándome lo dicho el día anterior. Me desnude y me junte a ella en la cama. Me abrazo, me permitio apoyar mi cabeza en su cuello, la abracé con mi brazo apoyado en su pecho y me quede paralizada oliendo su piel, disfrutando del contacto de nuestros cuerpos, y tratando de controlar el dolor que me provocaba tanta excitación. Ella se quedo dormida así mientras yo disfrutaba de este momento increíble. Nunca había estado tan cerca de mi sueño de amante lesbiano.

Al final me dormí un poco y me despertó acariciandome el interior de los muslos. Me dijo que tenia que ir a la tienda para hidratarme bien este cuerpo bonito. La chica del día anterior se ocupo de mi con mucho amor y sus masajes me ponían mas cachonda si cabía. Cuando entro María y me vio así se puso seria y me envió al baño a relajarme. Me masturbe los dos segundos necesario para correrme y ya mas quieta volví a la cama de masajes. Nada mas terminar me vestí y la chica trajo un artilugio extraño y me anuncio que me iba a hacer agujeros en las orejas para los pendientes. Fue rápido y estaba orgullosa de este nuevo paso.

Me quede con ellas atendiendo a unas clientes hasta el cierre. Cobraba, les llevaba las cosas de un lado a otro, y estaba muy feliz de ser una mas en un lugar público. Luego fuimos a casa y nos cambiamos. Me toco un vestido largo amarillo muy apretado a juego con las últimas sandalias que compramos. María me había dicho de confiar en ella cuando ella eligió este par y tenía razón. Era perfecto para este vestido. La tanga fina color carne a penas se notaba y los pezones se marcaban mucho con este conjunto. Me pinto ella de manera mas sofisticada que por la mañana, me puso un pequeño fular amarillo, un collar y unos pendientes largos y pesados, y nos fuimos al coche.

María caminaba segura en su conjunto negro. Muy elegante y sexy ,y su pecho me daba mucha envidia. Cuando se lo comente me dijo que de momento iba a seguir con mi pecho medio liso pero que pensaba en una solución. Que veríamos con el tiempo.

Llegamos a casa de su amigo del día anterior. Tenía una cena preparada en la mesa y un aperitivo preparado en la mesa baja. Charlamos de todo un poco, muy animados, el vaso del cocktail de frutas ya me subía un poco a la cabeza y cuando nos invito a pasar a la mesa no lo dude ni un segundo. El vino era muy bueno y me sentía muy a gusto. Casi no me entero cuando María le pregunto si querría poseerme. Se lo dijo de manera natural, como si le preguntaba si querría fumar, y el contesto que sería interesante.

La única norma de María, la de no tocarla, iba acompañada por normas que había puesto yo antes y que le parecieron geniales. Era que podía ser poseída por hombres, podía satisfacerles chupandosela, algunos podían chuparmela pero en ningún caso querría yo poseer a ninguno. En este caso creo que María sabia muy bien lo que iba a hacer su compañero y cuando este se levanto, se acerco a mi y me invito a seguirle, se limito a mirarnos con una extraña sonrisa en los labios.

Me llevo del otro lado de la mesa, al lado de María, y me abrazo por detrás. María me miraba a los ojos mientras el recorría mi cuerpo con sus manos. Me besaba el cuello y me giro la cabeza para besarme en la boca. Entre el vino y mi estado de exitación loca a penas notaba como sus dedos se habían metidos debajo del vestido para acariciarme los pezones. El beso parecia sin fin y mi estado sexual se notaba perfectamente a través del vestido.

Dejo de besarme, me subió el vestido hasta desnudar mis nalgas y después de apartar el tanga empezó a rozar mi agujero con la punta de su polla. Cerraba los ojos disfrutando del momento y notaba como la mano de María iba hacia el sexo de mi amante para untarlo de algo frió y aceitoso. A penas había quitado su mano que sentí como un sexo grueso penetraba en mi interior. Se me escapo un pequeño grito seguido de gemidos a cada embestida. Yo no podía mas y cuando María vio mi mano ir hacia mi sexo paro a su amigo. Le pidió prestarle sus esposas, me bajo el vestido y me ato las manos a la espalda. Luego nos fuimos los tres a la habitación, María me sentó en una silla con las manos todavía atadas, y se acostó con el en la cama.

Ver como el le hacia el amor me llevaba al borde del desmayo. Vino y exitación me volvían loca y casi me corro cuando les vi llegar juntos al extasis. Luego María le dijo de ir a desatarme, me ordeno acostarme entre sus piernas y limpiarla con la lengua. Me sujeto las muñecas con sus manos para que no pudiese tocarme. Oler su olor mezclado con el de su amante me hizo comerla entera, no dejaba ni una gota del flujo que salia de su coño, y María empezaba a excitarse de nuevo. El efecto domino hizo que el también se empalmará y empezó a montarme mientras notaba como María se corría de nuevo en mi boca. A los pocos minutos senti como me llenaba el culo de su semen.

Estaba borracha perdida de tanto sexo y estaba a punto de explotar. Fue por inercia que intenté penetrar a María pero me aguarro y me empujo hacia atras. Todo me daba vuelta y solo recuerdo que estaba boca arriba y que uno de ellos me masturbo hasta que me libere...

miércoles, 3 de marzo de 2010

Adolescencia



Otra siesta caliente que la de ayer! Tenía unos 15 años, un cuerpito perfecto, unas tetitas formandose, y venía una amiga mia a mi casa.

Fuimos a bañarnos en la piscina comunitaria y de vuelta a casa nos vestimos con la braguita y una camiseta larga. Empezamos a viajar por internet y sentadas en la misma silla su olor empezaba a excitarme.

La rodee de mi brazo en plan amiga y puse una pierna encima de la suya para estar mas comoda. Nos estabamos riendo de las bobadas de la web cuando me atrevi a darle un suave beso en su mejilla diciendole lo bien que olia. No dejo de sonreir y siguio navegando.

Apoye mi cabeza en su hombro y le dije que me gustaría besarla en los labios. Se quedo parada, se incorporo un poquito y mirandome me dijo un esperanzador "tu crees?"

Ante su indecisión me acerque a su cara y la bese despacito. La comisura de los labios, la nariz, la boca, y empezamos a besarnos de manera natural. Cuando la note relajada meti una mano por debajo de su camiseta. Tenía las tetas algo mayores que las mias, dulces, duras. Le propuse ir a tumbarnos y explorar nuestros cuerpos. Asintio y nos quitamos las camisetas mientras ibamos hacia mi cama.

Empezando por los pezones y bajando hacia su cuevita la cubri de besos. Disfrutaba del roce de nuestros pezones. Su cuerpo olia a rosa, desprendiendo frescura. Estaba toda mojada y le comi el coño hasta oirla correrse. Recuerdo perfectamente su respiración acelerada, sus gemidos, sus "si, si"...

Me tumbe a su lado y me masturbe lentamente metiendome uno, luego dos y tres dedos en mis entrañas. Me beso mientras me corria, me dijo que me querria, y nos abrazamos perdiendonos en el disfrute del momento.

- Una cosa extraña en mi fantasia es que eche de menos tener un pene para terminar nuestro encuentro follandola.
- Adjunto dos de las numerosas fotos olvidadas. Estas de hace un par de meses.

sábado, 27 de febrero de 2010

Eres tu?




Como ya es costumbre cerre 40 minutos antes. Apagón de luces, cambio de ropa, y como convenido llegaste a las 7h30. Especifique como siempre que recien duchado y dientes cepillados, detalles primordiales para mi. Te abrí la puerta en la casi oscuridad que envolvia la oficina y la acera. Nuestros labios se juntaron y empezamos a comernos la boca como locos. Te lleve de la mano en el fondo de la oficina, lejos de la puerta de cristal que da a la calle y mi mano acaricio tu sexo por encima de tus pantalones.
La tenias ya bastante dura y ya que me gusta sentirlas crecer en mi boca no tarde en bajarte los pantalones y metermela entera en la boca. No podia parar y chupaba como una loca. Me suplicaste esperar, dejarte poseerme, pero mi estado de exitación me lo impidio y rapidamente eyaculaste en mi boca.
El encuentro fue mas breve de lo que pensabamos pero habia salido muy satisfactorio para ambos. Antes de marcharte me prometiste volver el día siguiente para hacerme tuya.
Mismo escenario, tu llegada, una gente en la calle mirandote entrar en este local oscuro, el beso, y directo al fondo. Pero esta vez no me dejaste bajarte los pantalones, seguiste besandome mientras tus dedos pellizcaban mis pezones por debajo de mi blusa. Estaba super exitada y me diste la vuelta, me empujaste hacia la pared, note como te bajabas los pantalones, te ponias la gomita, te untaba de aceite, y luego me subiste la falda.
Eche el culo por atras y senti como me penetrabas despacito, aguarrandome de las caderas. Jugabas suavemente a la entrada de mi cueva, dando ligeros golpitos, y la verdad es que casi no me doy cuenta cuando me la introduciste entera. Fuiste muy delicado y fue muy placentero. Luego empezaste a volverte mas bestial, y notaba como mi cara se aplastaba contra la pared a cada empujón tuyo.
Supe que te ibas a correr cuando me rodeaste con una mano para cogerme el sexo y masturbarme. Llegaste poco antes que yo pero fue un momento inolvidable.

Quedamos en volver a vernos un par de veces a la semana entre las 7h30 y las 8h00.

Una fantasia de ayer tarde mientras dormia la siesta ;)
Fotos de ayer tarde/noche en la ofi.

sábado, 6 de febrero de 2010

De compra

Ayer fui de compra. O sea, me pare en un centro comercial y me meti en Zara. Me gusta esta tienda por su variedad. Suelo meterme en dos de ellas.
Una cerca de mi casa donde puedo coger ropa y zapatos, pasearme con las prendas/zapatos como si buscará un regalo para mi mujer, o como si fuese su acompañante/burro de carga, luego ir al departamento hombres y coger cualquier camisa, meterme con todo en el probador, y probarme ropa nueva. No lo hago muy a menudo porque seguro que se recordarian de mi y me pillarian.
Otra mas lejos de mi casa, la del centro comercial, donde me pare ayer camino a una reunión de trabajo.
Me compré una camiseta de manga larga gris, de esas camisetas con el cuello muy ancho para poder dejarla caer en el brazo y tener un hombro descubierto. Me mola este estilo desenfadado.
Otra, mas bien sueter aunque muy fina, blanca, con cuello alto, mas larga para ir con un cinturón.
Y un vestido largo ligero, de tirantes, color estampado rojo oscuro.
Al salir fui a comprarme un cinturón plateado como el que suelo tener en mis fotos. Pero este ya es mio y no lo tengo que "robar" a mi mujer cuando lo necesito. Pasé delante de una zapatería que ponia tallas grandes y entre. Me probe sin verguenza unas botas negras y unos zapatos de salon. Facíl con la excusa del carnaval! Resulta que solo tenian la talla 42, muy justa para mi pero aun así dije a la dependienta que para una noche daba igual. Pero cuando me dijo el precio de ambos pares me desistí. Que si la tallas grandes son muy caras, que si es piel natural.... vale, pero tampoco quiero arruinarme por unos zapatos demasiado justos. Así que con la excusa de que era muy caro para poner una sola noche de carnaval me disculpe y me marche sin zapatos. Una pena estas botas!

De vuelta a la oficina decidí cerrar media hora antes. Iba como siempre con el tanga, y nada mas llegar me puse los tacones. Ya estaba ansiosa para probarme la ropa nueva y media hora antes de lo normal cerre la puerta, apague las luces interiores, y me probe mis compras. Contenta la niña, aunque no sé cuando podré ponerme tantas cosas.

Me sente en mi silla de trabajo con el vestido y disfrute de mi condición de secretaria con tranquilidad. Veia pasar a la gente en la calle pero ellos a penas podian distinguirme en la semi-oscuridad y con el reflejo de los cristales. Recorde mi ultima fantasia de hace unas noches, yo en la discoteca con mini falda, sentada en un taburete alto de la barra, un tio acercandose, empezamos a charlar con buen rollo, puso su mano en mi muslo y empezo a subir despacito hacia mi braguita... se juntaron nuestros labios y empezo a masturbarme alli mismo mientras me besaba.

Este recuerdo me puso caliente, saque mis pinzas de su escondite para hacer presos a mis pezones, me volvi a sentar en mi despacho y me acaricie hasta correrme.

miércoles, 20 de enero de 2010

Dormido!

Pues anoche cuando llegue a casa, y a pesar de no estar muy salido últimamente, eche de menos mi vestimenta. Recordé con gusto estas horas pasadas en la ofi notando la tanga entre mis nalgas, el tampón dentro de mí, mis dedos de pies al aire, y me entro de esos escalofríos de gusto que me encantan.
Luego esta mañana me desperté muy pronto y estuve dormitando dos horas con una erección increíble. Había conocido a una filipina joven y guapa, de las que cada una de nosotras envidia más de una vez en su vida de “chica”. Cara dulce, ojos alegres y amorosos, cuerpo delgadito bien dibujado con unos pechos preciosos, y una polla mediana apetecible.
Vivía en un apartamento donde recibía a sus clientes. Se dedicaba a la prostitución al igual que muchas chicas de su género. Nos hicimos amigas y pasaba largas horas en su casa charlando, probando su ropa, pintándonos, y como no coqueteando.
Llegamos a salir juntos, siendo yo su chico, y terminando nuestras cenas en su cama amando nuestros cuerpos y dándonos placer. Y mi rol cambiaba según sus deseos. Nada mas llegar a su casa me besaba locamente y era su chico. Si me decía nada mas verme que porque no me cambiaba es que necesitaba a una amiga o una amante lesbiana.
Y llego un día en el que estaba en el apartamento cuando llego un cliente. Me encerró en la segunda habitación y pude seguir todos sus actos con el oído pegado a la puerta. Cuando se marcho me dijo que le gustaría que estuviera allí cada vez que tenía a un visitante, que le había puesto mucho saberme al lado mientras la follaban.
Desde entonces trate de ir cada vez que tenia a alguien, me vestía guapa y sexy y abría despacito mi puerta para poder entrever lo que pasaba en la habitación de en frente. Mas de una vez me corrí viendo como la usaban de muñecas sexual.
A un cliente repetidor le dijo de vestirse y salir solo que le dolía la cabeza y no quería levantarse. A penas había cerrado la puerta, me llamo ella y me pidió de lamerle el semen que había dejado su cliente en sus pechos. Luego me dedique a chapársela hasta mezclar su semen con el otro mientras ella me masturbaba.
Y de travesuras en travesuras llego el momento de taparle los ojos a algunos de sus clientes, avisarles que una amiga iba a juntarse a ellos por el mismo precio, y hacerme pasar y bien chapársela a su cliente, dejarme chupar mientras ella lo enculaba, hacerme encular mientras el se la chupaba, y todas las variantes posibles en un trío con tres pollas.

sábado, 9 de enero de 2010

Deseo

Era magnifica. Me abrio la puerta con un corpiño negro, una falda larga negra y unos tacones negro. Su larga melena rodeaba una cara preciosa a penas maquillada, con su sonrisa de único adorno. Iba de incognita con mis vaqueros, mi blusa gris y unos botines negros bajos.

Me hizo pasar en una sala de estar bastante amplia y sin me pidio de quedarme de pie sin moverme. Empezo a acariciarme la cara, a darme ligeros besos en los labios, a quitarse la falda desvelandome una tanga mini, y cuando su mano acaricio mi entrepierna y noto que estaba bien empalmado, me bajo el vaquero, me saco el sexo, y empezo a masturbarme friamente, al igual que hubiese sacudido un bote de nata.

No hace falta decir que tarde poco en manchar su suelo y lo siguiente fue ordenarme lamer la mancha. Me explico que así ya no tendría ganas de sexo durante un buen rato e iba a poder disfrutar de su tratamiento sin deseo inoportuno.

((es una cosa que hago de vez en cuando en casa, masturbarme nada mas vestirme de Miriam para poder disfrutar de la ropa y mi condición sin ganas de sexo))

Todavía a cuatro patas y la boca llena de mi semen empezo esta mujer a untarme el culo de gel. Luego me hizo quitarme los vaqueros, volver a ponerme los botines, quitarme la blusa, y me ato un cinturón muy apretado alrededor de la cintura, por debajo del busto. Me tuve que quedar a cuatro patas aunque me ordeno ir al centro de la sala.

Allí empezo a introducirme unas bolas chinas enormes en el ano. A la quinta parecia que iba a explotar pero la sensación era agradable. Saco una paleta ancha de cuero y me dijo que me iba a sacar una bola después de cada 10 azotes.

Mis gemidos iban creciendo mientras nos acercabamos al decimo y casi grito cuando me saco la primera bola. Me dijo que la encantaba ver mi culo tan rojo y que lo iba a poner ardiendo.

A la tercera bola tuvo que ponerme un bozal con una bola que me impedia sacar sonidos por la boca. No querría alertar a todo el vecindario con mis gritos de dolor y de placer a cada bola que sacaba.

Mi culo ya no podía mas y me retorcia cada vez mas despues de los golpes. Pasaba la mano entre mis piernas para asegurarse que no me volvia a empalmar, y aunque lo deseaba, no pasaba. Tenía la sensación de tener el culo ensangrado.

La quinta bola fue como llegar al cielo. Casí me desmayo de dolor y placer. Me deje caer de lado en el suelo y me dejo descansar unos minutos así. Me dijo que me habia portado muy bien y que quizas, al final de la tarde, me dejaba chuparle el coño, que lo tenía muy muy humedo.

Pero no sabia lo que me esparaba y cuando me ato unos pesos en los pezones, me volvio a poner a cuatro patas y me acerco una maquina con un palo terminado por una gran polla entendí que ni siquiera habia empezado a sufrir.

Puso la punta de este sexo a la entrada de mi culo, apreto un boton y la maquina empezo a follarme. No paraba, un ritmo sostenido, y yo sin poder moverme ya que me habia atado los pesos de los pechos a una cadena atada a su vez a alguna cosa detras de mi. Solo podía dar marcha atrás hacia la maquina infernal.

Mis va y vienes incesantes e involuntarios bajo el empujon de la bestia me daban tirones cada vez mas fuerte en los pezones y notaba como la señora echaba de vez en cuando un poco de lubricante en la polla de silicona. Me tuvo mucho tiempo así, follada, con la boca tapada y los pezones estirados por los pesos y la cadena.

Cuando por fin se paro todo seguia sin poder moverme, el culo ardiendo de los latigazos, el ano que parecia un volcan, y las tetas escociendome a tope.

Se puso entonces sentada delante de mi, metio su mano en su tanga y empezo a masturbarse lentamente. Se acerco bastante a mi cara para que huela su dulce olor femenino, me quito el bozal y me dijo que la podía chupar si me apetecia.

Mi polla se puso tieza en seguida a pesar del dolor, dolor creciente ya que me tiraba al maximo hacia delante para poder meter mi lengua en su sexo a pesar de la cadena que me retenia hacia atras por los pezones.

Fue un honor notar como mi ama de la tarde se corria en mi boca mientras me corria yo en el aire. Note como mis caderas empezaban a moverse adelante y atras hasta eyacular sin contacto con nada.

((eso es una de mis gozadas mas exquisitas: conseguir correrme sin tocarme con las manos. Requiere algo de dolor, rozar mi polla con cualquier cosa, sea el suelo, sea mis muslos.))

jueves, 24 de diciembre de 2009

Fiesta




Cuando llegué a la oficina Pedro me dijo que ibamos a salir por la noche. Una cena de Navidad para los ejecutivos de la empresa, y que iba a ser su zorra. Acostumbrada a no preguntar asenté con la cabeza.

Seguí sus instrucciones y me puse tanga, vestido tres cuarto ligero y tacones. Terminé de pintarme justo cuando sono el timbre. Fuimos a una taberna muy chic a cenar. Todos directivos de agencias que desconocía, unas muy pocas mujeres y yo la única secretaria.

Al final de la comida ví como se despedian algunos de los presentes, quedandose quietos unos 12 hombres y dos mujeres. Parecián compinchados y a la señal de uno de ellos nos dirigimos todos a los coches. Dirección el chalet del director de la empresa.

Una vez dentro, había un puf al centro de la habitación con un papel colgando. No podía leerlo desde mi posición y Pedro me dijo que iba a hacerme unas fotos. Me hizo apoyarme en el respaldo del sofa, levantar un poco el vestido, luego de pie al lado del puf, sentada, ordenandome de abrir las piernas, y entonces me dijo de leer lo que decía el papel.


Mi sorpresa les hizo sonreir a todos y no sé si la docena de hombres enjaquetados o las dos mujeres tenian los ojos mas brillantes mirandome!

"Solo para la foto" me hizo quitar la braguita y acostarme boca abajo en el puf con el vestido subido. Luego me ordeno desnudarme allí mismo delante de todos para hacer la última foto.


Pero estaba claro que el pretexto de las fotos era demostrar a sus amigos lo obedeciente que era. Me miro fijamente y me dijo que ahora me acostará boca abajo y presentará mi culo y mi boca abierta a los invitados. Se enfado cuando vio que tenía las piernas juntas y me las separo dandome un fuerte cachete.


Y entonces empezo un va y ven de pollas en mi boca y en mi culo. Parecía no terminar nunca, Ya a penas veia con el semén que tenía en la cara, distiguía unos coños pegandose a mi boca de vez y cuando, y los chupaba con el mismo fervor que chupaba pollas. Notaba como los muslos se me empapaban del semen que salia de mi culo. Y de vez en cuando oya a Pedro decir que eso era su perrita y me daba latigazos en la espalda mientras chupaba y chupaba. Estaba muy caliente y cuando Pedro se dio cuenta que mi vientre empezaba a bailar frotandose contra la tela me advertio que no permitiría que me corriese ahora.

Al cabo de una eternidad se paro la función. Pedro me dijo al oido que me había portado muy bien y que me quedará allí tumbada sin moverme mientras ellos se sentaban en los sofas a tomar un par de copas.

No tenía noción del tiempo, la cabeza me daba vuelta, las risas y los gritos me llegaban a los oidos muy confusos. Me miraban, comentaban lo bien que lo habian pasado, hablaban de repetir, y de repente se acerco una de las dos mujeres, me beso en la boca diciendo que que bien sabía esta mezcla de semen, se agacho a mi lado y metio una mano por debajo de mi vientre. Fue a buscar mi polla y a pesar de mi sueño y mi aturdimiento no tardo tres segundos en empalmarse de nuevo. Me masturbo con mucha dulcura, prometiendome que la proxima vez la podría follar despues de ser compartida.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Aeropuerto

Ayer noche fui a buscar a Bernardo al aeropuerto. Braguita, medias, vaquero apretado, las botas que ya conoceis, sujetador, camiseta transparente y chaqueta de agua. La hora tardia me dejo terreno libre entre el aparcamiento y la terminal. Me quede esperandole fuera en una zona de paso nulo. Es que aunque el vaquero no llamaba dmasiado la atención, los tacones de las botas si!

Llego casi a tiempo y nada mas salir me fui hacia el. Besito en la boca y nos fuimos al coche. Nada mas llegar a casa me pidio por ducharse y cuando salio del baño ya estaba yo en braguita en la cama. Nada mas verme le entro una tremenda erección y sin mas se tiro en la cama, me ordeno ponerme a cuatro patas y me hizo suya apartando el hilo de la braguita. Al poco de correrse me solto una cadera y empezo a masturbarme. Llegamos juntos en unos suspiros poco discretos y caimos rendidos.

Eran las once y me dijo que podiamos salir a buscar comida para llevar porque tenía hambre. Me dijo de vestirme guapa ya que aunque iba a ser un momento, no tendria que salir del coche y le apetecia tenerme sexy.

Me encerré 20 minutos en el baño para prepararme y nos fuimos, el conduciendo y yo al lado con la minifalda llegandome casí a mi entrepierna. No llevaba medias y el frio me puso la piel de gallina, dulce sensación para mi.

Compro comida china, y a la vuelta me dio por frotarme el sexo por encima de la tela de la falda. Le dije que no podía resistirme y que me iba a correr así mientras el conducia. Ralentizo la marcha para poder mirarme por intermitencia y cuando empeze a jalear, acelerando el vayven de mi mano en la tela, se paro en la cuneta para disfrutar de mis dedos de los pies pintados contractandose, de mis piernas apretandose una contra la otra, rozandose con fuerza, de mi boca entre-abierta, mis ojos cerrados, hasta que me corrí en toda mi braga y mi minifalda.

Entonces, reempredio la marcha con una sonrisa en la boca. Nada mas llegar a casa me fui a lavar, me cambie de falda y brauita, y comimos.

Todavia con todo en la mesa me pidio de acercarme, arodillarme y satisfacerle con mi boca. Me deje caer de mi silla, camine hacia el a cuatro patas, le desabroche el pantalon, le saque su miembro medio tieso, y empecé a notarlo crecer con rapidez en mi boca. Su dulce regalo me lleno la boca de su sabor y me acaricio la cabeza un buen rato mientras terminaba de dejar su sexo bien limpio.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Diario - Sueño

Acabo de tener una semanita ocupado por otros asuntos que lo que nos interesa y me hizo darme cuenta que aunque la cabeza esta distraida por problemas de relevencia, a diario uno piensa en su otra mitad, en ella. Siempre fuera de todo contexto sexual, aunque a veces aparece este último.
Me dí cuenta igualmente que este blog es muy egocentrico y tendría que denominarse "Diario" ya que me sirve para no olvidar mis momentos agradables y poder verme de vez en cuando sin tener mis fotos a mano de cualquiera en mi pc.

Y hoy tuve un sueño muy corto pero que viví muy fuerte al igual que el que conté de mi momento en la cama con un chico atractivo. No hay ni lugar ni caras pero si una Miriam que se sentia perfecta, preciosa. Un cuerpo esculptural, alto, delgado, con una piel de terciopelo. Iba caminando detras de alguién, con tacones negros muy altos, unas medias de liga negras, y unas pinzas en los pezones. Las pinzas estaban unidas por una cadena y la persona delante de mi me llevaba de la cadena, suavemente.
Mi desnudez era masculina en lo que se refiere al sexo pero el resto del cuerpo muy femenino. Viví este sueño muy fuerte, era Miriam, me sentia perfecta con mi sexo erguido.

Mi "guia" ato la cadena a otra que colgaba de la pared y alguien empezo a azotarme el culo. Notaba los golpes en mi sueño, el dolor era muy placentero....

viernes, 27 de noviembre de 2009

Relato


Y si fuese verdad (1)

Lo que mas temia ocurrio. Me quede mas tarde en la ofi y cuando todos se marcharón me puse mis vaqueros apretados, mis botas, top azul, sin sujetador y termine un trabajo en plan secretaria sexy. Lo imprevisto era que Pedro, mi jefe, vuelva a buscar unos papeles que se habia dejado.

Entro de golpe y estaba tan ocupada con mis papeles que no oí las llaves en la cerradura. Me quede de piedra al verle y su reacción fue inmediata. “Contra, tenemos una nueva secretaria. Como te llamas guapa?” Roja como un tomate le contesté que Miriam y que me iba a marchar”. Insistio para que entrará en su despacho y me dijo que con efecto inmediato despedía al chico que conocio hasta hoy y que a partir de ahora vendría a trabajar Miriam.

Le pedí un día libre antes de empezar para poder pensar en la propuesta con calma y en caso de aceptar ir mañana a la peluquería y al salón de belleza para hacerme guapa. Asintio y le pedí aompañarme hasta el coche porque no me sentía segura así vestida de noche en la calle. Se porto como un perfecto gentleman, me abrio lapuerta del coche y se despidio con un amable “espero que aceptes la propuesta”.

No hace falta decir que me dormí a las tantas de la madrugada. Pensaba en este giro que iba a dar mi vida desde mañana. Iba a ser Miriam a tiempo fijo.

Me levante temprano a pesar del sueño y me fui a la pelu para que me hicieran un corte de pelo acorde con mis nuevos rasgos. La peluquera era amiga mia, de las muy pocas personas que me conocían a fondo, y se alegro cuando le dije que iba a tener una nueva cliente. Me dijo que mas que ir a un salón de belleza me iba a dar un curso acelerado de maquillaje durante todo el día, que tendría que pasar cada semana a depilarme, hacerme una limpieza de piel, pedicura y manicura. Me saco la cuenta y la verdad es que Miriam iba a tener unos gastos imprevistos.

El día se desarrollo tranquilamente. Susana me tranquilizo, me recordo que era una experiencia apasionante que me esperaba y que iba a poder por fin experimentar lo que es ser una mujer de verdad.

Me corto el pelo, me limpio la piel, nos comimos un bocata en la pelu, me depilo, me hizo manicura y pedicura, me pinto las uñas, y eran ya las 5 cuando me enseño a maquillarme para resaltar mis rasgos femeninos y ser guapa.

Había traido una bolsa con mi ropa de anoche y cuando ví el resultado me quede impresionado. Era Miriam, una Miriam atractiva, femenina. Me dijo de ir a cambiarme para volver a casa y que desde este momento podía encerrar toda mi ropa masculina en un armario y disfrutar de las bonitas prendas que sabía que tenía en casa.

Si al principio temía la reacción de la gente en la calle, me dí cuenta en seguida de que pasaba desapercibida en la multitud. Llegué a casa y pensé en la ropa que iba a ponerme el día siguiente para ir a trabajar. Después de sacar todo del armario me quedé con unos tacones de salón marrones, una falda ¾ del mismo color, lencería y medias color carne, una blusa beige con un panuelo marrón alrededor del cuello. Separé mis pendientes de anilla, una pulsera en los tonos de la falda, y me acosté sin dejar de tomar antes un vaso de leche.

A pesar de haber puesto el despertador 45 minutos antes de la hora normal me desperté sin su ayuda, nerviosa. Directo al baño, ducha, crema, y rehacer el maquillaje que me quite anoche antes de ir a dormir.
Los consejos de Susana eran sencillos y en media hora estaba lista. Desayune poco porque me dolía un poco la tripa. Me vestí y el reflejo del espejo me gusto mucho. Si no fuera por notar un poco la cinta americana que apresaba mi sexo hacía atrás, una mujer de verdad!

De repente me sentí feliz en el coche, camino a la oficina. Había desaparecido cualquier temor y entré como si nada en mi despacho. Todos me miraron para saber como era la chica nueva y si bien creo haber visto alguna mueca de incredulidad, todos siguieron en seguida con su labor.

Pedro me llamo en su despacho, me felicito por ser tan guapa y me entrego un sobre con una Visa de empresa. Me dijo que tenía que ir al centro comercial durante el cierre de mediodía y me tenía que comprar 3 conjuntos muy sexy. Y mientras salía de su despacho me dio un leve cachete en el culo.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Sigo con sueños placenteros

Me desperte a su lado. Era guapo y sexy, y le abrazé, frote suavemente mi cuerpo contra el suyo, nuestros labios se juntaron y el beso fue apasionado.
Emprendí un viaje hacia su sexo, besando cada trocito de su pecho, su barriga, hasta llegar al objeto de mi deseo. Ya estaba bien empalmado y se la chupe hasta que se corra en mi boca. Me trague todo este semen mieloso y mientras me reincorporaba y volvía a besarle estos labios de hombre me masturbe hasta correrme.

Pocas veces soñe tan fuerte y con tanto placer que hacia el amor con un hombre. No ví su cara, por supuesto, pero me sabía hombre aunque me sentía mujer. Ya sabeis que al igual que muchas como yo no soy homosexual. Por ello me impresiono tanto esta sensación de bienestar que tuve.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Sueño


Y sueño que me invitas una semana a tu casa. El primer día me llevas por la mañana a un centro de belleza, me presentas a Annie y le encargas hacer de mi tu chica guapa.

Empiezan por depilarme entera, hacerme una limpieza de piel, un masaje corporal. Luego me prestan una bata de seda y una sandalias y me llevan en un cuarto con una ducha y una bañera llena de crema hidradante con propiedades reafirmantes y limpiadoras.

Y de nuevo caminata hacia la salita de manucura y pedicura. Que bien me tratan, que guapa empiezo a sentirme. Annie a penas se separa de mi y da ordenes de cuidarme bien.

Ya empieza la tarde cuando llego al salón de maquillaje con las uñas de los pies y de las manos pintadas. Cejas, ojos, labios, colorete, todo suave pero preciso y con arte, y de repente me veo en un espejo que me presentan. No soy yo... o mejor dicho, si soy yo, soy esta chica que tantas veces soñe ser.

Cuando me dicen que ya estoy lista pienso en volver a vestirme con la ropa que tenía al llegar, la ropa del otro yo, pero es cuando entra otra chica con las manos llenas de lo que va a ser mi ropa desde ahora y durante una semana.

Lo primero que veo son unos zapatos de salón beige con tacón de aguja de unos 10 cm. Luego me tiende un conjunto de lenceria, sujetador, tanga y liguero color crema, unas medias color carne, y un vestido 3/4 de los mas elegantes, también color beige.

No puedo creer el reflejo que me envia el espejo de pie. Las 5 horas pasadas en el centro junto al esfuerzo de las profesionales hicieron un milagro.

Viene mi anfitrion a buscarme, me da un beso en los labios, como cualquier pareja, y me lleva a comer a un restaurante intimo. El programa de la tarde es shopping, un conjunto diferente para los 6 días que estaré en su casa. Luego un paseo diario por la ciudad, una comida fuera en un lugar diferente cada día, y ser suya cada tarde/noche cumpliendo sus fantasias mas retorcidas.

martes, 13 de octubre de 2009

Nueva fantasia siendo ella - relato

Notaba las rejillas de mis panties jugar con mi clítoris. Cada paso que daba me procuraba una sensación placentera. Esta petición tuya de venir a nuestra cena sin braguita me había puesto bastante. ¿Que iba a pasar esta noche? Creo que tu mismo no tenía muy claro si querías que te masturbe por debajo de la mesa con mis pies ó al contrario explorar mi parte intima con tus dedos de pies desnudos…seguro que vienes sin calcetines.
Viendo como me miraba la gente en la calle supongo que la imagen que reflejaba sería mas bien la de una calienta pollas. La verdad es que esta minifalda que me compre en Mango es muy corta. Añadimos las botas negras de tacón de aguja y la camiseta de punto de cruz de donde casi se escapan mis pezones por los agujeros… y si bien soy muy guapa y correcta, también podría ser el ejemplo perfecto de acompañante para señores muy ricos.
Desde que me contactaste para compartir conmigo tu fantasía de medias y zapatos no hago mas que pensar en ti. A cada pasajero del avión algo atractivo que veo me pregunto “y si fuera él”. Tu me conocerás rápidamente. La foto de espalda que te mande no deja dudas cuando a mi melena rubia. Pero no sé como eres tu. ¡nervios!
Deje mi novio hace ya tres meses y no he vuelto a quedar con nadie desde entonces. Estoy cansada de las bromas pesadas de los hombres que piensan ser graciosos cuando te llaman para pedir cualquier mariconada tratando de ligar contigo. Tu siempre fuiste respetuoso. Demasiado quizás, o será timidez. Te voy a pedir de soltarte un poco en tus mails y no cortarte. Solo son fantasías y me gustaría que te atrevieras en contarme todas las cosas vergonzosas que hicieras conmigo.
Ya sabes que tengo fantasías lesbianas, de dominada, pero también tengo de dominante, sado, maso, de hetero, con varios chicos… no tengo limite.
Hay un hombre a la puerta del restaurante. Atractivo aunque normalito, de estas personas que no llaman la atención pero desprenden algo agradable. Noto que camino mas despacio. De repente me siento insegura, no tenía que haberme pintado más?, hice bien en recogerme el pelo y hacerme una coleta?, como va a pasar todo???
No me gusta pintarme mucho. Lo preciso para resaltar mis ojos y hacer brillar mis labios. Las uñas limpias con barniz incoloro porque de color me da la impresión de ser mucho mas mayor. Pocas joyas, pendientes desenfadados, cadena y un anillo bonito que mi padre me regalo para mis 20 años. Ah sí, de vez en cuanto según mi humor una cadenita en el tobillo izquierdo y un tatuaje de 3 cm. (una rosa) a la base de la espalda.
“Hola Señorita”… metida en mis pensamientos no me di cuenta que había llegado a tu altura. Tu voz me sonó dulce y jovial. La sonrisa franca y te correspondí con buena gana. Besitos, pasamos dentro y nos sentamos en medio de la sala. Manteles largos, sabias lo que hacías cuando elegiste el lugar. Por una parte me siento relajada pero de otro lado como una chica que sabe que fue invitada para ser follada. Extraños sentimientos que decido comentarte. Me escuchas con atención y me aseguras que tu eres el mas cortado de los dos y no te imaginas metiéndome mano ahora que me tienes delante. Estas palabras distienden el ambiente y empezamos a charlar como amigos de toda la vida pidiendo la cena. Cuando te sugiero pedir un par de ostras cada uno ya que dicen que son afrodisíacas te enrojeces y nos reímos mucho. Fue cuando pensé que a lo mejor no terminaría la cena sin ponerte mas colorado todavía. También pensé en como quitarme las botas de manera discreta. Vaya detalle me olvide yo. Hubiera sido mas conveniente venir con zapatos normales.
Con todo ello no me fije si como pensaba habías venido sin calcetines. Aunque creo que si no tomo iniciativa nos iremos cada uno por nuestro lado contentos pero sin que haya pasado nada. Así que empiezo a buscar el método para “desaparecer” mis botas de forma natural.
Cuando me preguntas si algo me preocupa te explico que no encuentro como descalzarme, que estas malditas botas me hacen daño a los pies por nuevas y que dan mucho calor. Vaya hipocresía pero haces amen de creerme y me agacho con toda la naturalidad del mundo por debajo de la mesa a bajarme las cremalleras de estos preciosos zapatos.
Creo que nadie se percanzo del asunto y si fijándose bien verían las botas en el suelo debajo de la mesa, no creo que llame la atención. Al decirte que tenia los pies desnudos en cerrados en mis medias de rejilla empezaste a liarte y a decirme algo sin pies ni cabeza. No pensaba hacerte tanto efecto solo con eso. A lo mejor te fijaste en el pezón derecho que asomo de repente entre la lana cuando se puso erecto.
No se si te diste cuenta que te mandaste el vaso entero de vino de un trago cuando te pedí con toda la seriedad posible de abrirte la bragueta. De repente cambiaste de color y temblando te vi llevar tu mano por debajo de la cintura. Fue un momento emocionante. Tardaste tanto en hacer este acto tan natural. Todavía tenias la mano en el ultimo botón cuando te “ordene” acariciar mi pie que había aterrizado en el borde de tu silla.
Haciendo ejercicio de equilibrio encontré una posición cómoda para poder tener los dos pies en tu silla y dar la talla cara a la galería. Ya sentía tu polla inflada debajo de mis dedos. No sabias si hablar, callar, comer… mientras mis pies iban y venían alrededor de tu sexo te contaba lo bueno que era sentirte calentito a mi merced. Tus ojos se iban cerrando poco a poco y mi voz se hacia cada vez mas baja y dulce. De repente sentí algo tibia derramándose en mi pie izquierdo. Cuando tu leche salio se te escapo un gemido suave y de repente fue como si todo tu cuerpo se desinflaba. Yo seguía sacándote las ultimas gotas y repartiendo este liquido viscoso en todos mis dedos. Estaba a cien y metí una mano por debajo del mantel. Empecé a masturbarme metiendo un dedo en mi cueva húmeda, sacándolo, dándote la mano para que pudieras oler este perfume mío. Me besaste la mano aprovechando para chuparme el dedo y volví a mi ocupación, tu mirándome a los ojos y yo llegando al clímax demasiado rápidamente. Me estaba mordiendo el labio inferior en una mueca de felicidad que te tuvo que parecer excitante ya que me comentaste después que te había gustado mucho esta expresión de gusto que tenía.
Al final de la cena quedamos en seguir escribiéndonos emails y quedar alguna que otro noche para seguir practicando fantasías sin compromiso ni obligación.

viernes, 2 de octubre de 2009

BDSM - Relato fantasia.


Hoy voy a tratar de relatar una fantasia que nunca puse sobre papel. Nos adentramos en el ambiente SM, un mundo que conozco poco pero que me fascina.

Fue en una reunión con una amiga que me propusieron acudir a un local nocturno donde gays, lesbianas, travestis y toda clase de personas se reunian con buen rollo para pasar noches locas montando numeritos sado-maso.

Llegue a la hora convenida el día señalado. Aparque mi coche a unos 100 metros del club y mientras cruzaba la calle recordaba las recomendaciones. Vente vestida comoda, dale tu nombre en la entrada, y ya dentro te vestiremos muy sexy. Hacia frio e iba con una falda larga marrón, unas botas, un top de lana y una chaqueta.

El portero me abrio la puerta casi sin mirarme al oir mi nombre y nada mas pasar la puerta me recibio una chica joven vestida de cuero preguntandome si me podía ayudar. Le dí mi nombre y me dijo de seguirla. Me levo por una puerta lateral sin dejarme ver el interior del local y me encontre a mi amiga pintando los ojos de otra chica en un cambiador amplio.

Fue verme, pedirle a otra niña de terminar su labor y llevarme de la mano al otro extremo de la habitación. Su orden fue muy claro: "Desnudate!". Mientras me quitaba la ropa me puso en una silla una tanga negra, unas sandalias de tacones negras y un tapa-ojos negro. Me dijo que era todo lo que necesitaba ponerme esta noche.

Una vez lista me dijo que no hacia falta taparme los ojos ahora mismo y me llevo d la mano hacia otra puerta del cuarto. De repente entramos en el local. Las luces, el sonido, el humo me desorientaron. Veia mucha gente abrirnos paso pero no me daba cuenta de lo que me rodeaba. Solo iba como un automata al lado de mi amiga hacia un pequeño escenario en el centro de la sala. Desnuda, mi hilo dental entre las nalgas, mis tacones de 11 cm, me sentia al tiempo vulnerable y orgullosa de ser ofrecida así a la vista de todos. No recuerdo como iba vestida la gente. Me parecio ver mucho negro, tetas al aire, hombres en trajes.... y cuando por fin me subo mi amiga al escenario, me tapo los ojos. Me susurro de no temer nada, que me iban a atar las manos en alto y que me relajará.

Me sentia colgada del techo. Las manos estiradas hacia arriba y los pies tocando a penas el suelo. Me preguntaba lo que me iba a pasar cuando una voz femenina me dijo que no me asustará, que me iba a poner unas pinzas en los pezones.

El dolor era soportable y empezaba a exitarme sabiendo que era el centro de las miradas de tanta gente. Mi sexo empezaba a querer escaparse de la tanga cuando de repente note mas presencia en la pequeña plataforma. Oi como guiaban a otra persona en las escaleras. Deduje que iba con los ojos bendados como yo. Luego sentí su presencia muy cerca a la mia y adivine que le estaban atando las manos en alto también. La trataban de esclava así que supuse que era otra chica. Cuando tensarón las ataduras note como su cuerpo se pegaba al mio. Estabamos atadas las dos iguales, frente a frente, y nuestros cuerpos se rozaban enteros. Note un bulto tocando el mio y supe que era otra chica como yo.

Se paro la música y una voz dijo en el micro que los asistentes iban a presenciar el castigo a una esclava rebelde y el primer castigo a una futura esclava. No era previsto que yo fuera el centro de atención ni que me iban a utilizar como esclava pero la situación me puso muy nerviosa y exitada.

Mi compañera de castigo empezo a moverse de manera extraña y cuando oi un tio preguntarla si le gustaba ser latigada entendi el porque de sus movimientos. A mas fuerte los golpes, mas se tambaleaba contra mi, sus pinzas chocando contra las mias aumentando el dolor en nuestras tetas y nuestros sexos rozandose mas fuerte en cada momento.

De repente me preguntaron si estaba lista para experimentar el latigo. Lejos de estar segura dije que si. Y empezaron a llover los golpes en mis nalgas. Al principio suaves, luego mas fuertes y mas, y mas... Pareciamos dos culebras luchando una contra la otra. Mas de una vez me parecio estar suspendida y tocar el suelo con la punta de la suela de las sandalias. Empezaba a notar el dolor fuerte desde la espalda hasta la parte posterior de los muslos.

Cuando ya estabamos sudando a no poder mas se pararon los golpes. Fue una dosis justa para no pasarlo demasiado mal. Y entonces nos dijo una voz que teniamos a dos etalones con el pantalon bajado deseosos de hacernos suyas. El grito de sorpresa y dolor de mi vis-a-vis me indico que la acababan de penetrar. Se apoyo de todas sus fuerzas contra mi y cuando entro el sexo del tio que estaba detras de mi en mi culo me aplaste yo contra ella.

Los primeros movimientos consumidos la cosa se hizo mas tranquila. Las idas y vueltas de estos machos en nuestros culos nos hacia rozarnos mas fuerte, nuestros sexos se habian escapado ya de nuestras tangas y bailaban uno contra el otro y por inercia o deseo empezamos a besarnos ella y yo. Comernos la boca sería mas apropriado. Entre jaleos, golpes, dolores de las pinzas empezamos a encajarnos de manera a que nuestros sexos se masturbaran mutuamente. Debiamos de estar en la puntilla de los pies ambas, al borde del desmayo, del orgasmo y no me di cuenta cuando eyacule ni cuando me llenaron el culo de semen.

Mi amiga me conto que cuando me desataron estaba agotada y que un chico me llevo en brazos en el cambiador. Me dolia todo pero notaba una felicidad pocas veces alcanzada en mi vida sexual. Despues de tomar mucha agua no vi la necesidad de volver al local y me cambie para irme a dormir a casa. Nunca supe quien fue mi compañera de escenario pero me la imagine durante muchas noches despues de este primer encuentro con el BDSM.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Vivencia de anoche - Relato real - Foto

Mi mujer tuve que ausentarse desde ayer tarde hasta esta noche, así que ayer fui al garaje donde esta mi maleta repleta de ropa y zapatos, la cargue en el maletero, y la subí a casa.

Me quedaba con los niños y mientras se duchaban y demas cosas de la tarde lleve la maleta en un cuarto independiente que tenemos en el jardin y empeze a poner orden en la ropa y elegir la que iba a ponerme por la noche. Es que hace unos días me fui a comprar unas sandalias tipo romano. Verlas en los pies de las chicas durante todo el verano me dio mucha envidia.

Una vez separada la ropa guarde todo de nuevo en la maleta, y fui a ocuparme de los nenes hasta que se acuesten.

Ya estoy en el cuarto poniendome una tanga blanca. Las sandalias blancas brillan en mis pies y el ruido de las suelas cuando camino me encanta. Sujetador blanco con tiras transparentes, una camisa blanca de tul transparente, un fular blanco, y una falda larga blanca de mi mujer para terminar de conjuntar.

En el baño empiezo con pinta labios, luego un poco de rimmel y termino por dibujarme el contorno de ojos, las cejas sin olvidar un poco de sombra brillante en los parpados.

Ya estoy lista y me vuelvo al cuarto para hacer una foto recuerdo. Esta noche no hay salida a la calle por razón obvia. Tengo a dos niños durmiendo en casa.

Una experiencia corta, una hora vestida, pero feliz, y me voy a la cama con mis accesorios para terminar de manera grandiosa este rato agradable.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Cuando juego al amante lesbiano

Sin pretender saber escribir, solo trate de plasmar aquí una de mis fantasias. Escribí varios hace unos años y os los dejaré aquí de vez en cuando.
Esta tarde soñé que ibas a venir a mi casa... nunca te he visto pero estos intercambios de e-mails me hicieron desearte como nunca desee a alguien antes. Nunca me dijiste si eres alta, bajita, delgada o gordita, morena o quizás rubia, guapa o mas bien normalita, pero hoy todas estas consideraciones no importan. Te voy a tener para mi sola, voy a oír tu voz, voy a tocar tu piel...
La bañera me acoge en sus aguas perfumadas y preparo mentalmente esas horas por llegar. Dudo... que ponerme ? Una tanga de encaje, el sujetador a juego, el liguero con medias, este vestido algo serio pero sexy y zapatos de salón tipo ejecutiva ? O mejor desnuda debajo de mi blusita tan fina y suave que se abre por delante, dejando adivinar mis senos erectos y mi pareo que tan bien me sienta como falda para que la apertura deje entrever mis muslos al caminar con estas sandalias de tacones altos tan finas que me compre el año pasado ?
Y como vendrás tu ? Lencería, camiseta blanca sin manga, minifalda negra y botitas blancas de tacones ? O prefieres romántica con top y falda larga blanca tipo gitana con cholas de vestir ? Vendrás pintada o natural ? Pelo largo o corto? Atado o suelto ? Ojos negros, marrones o azules ?

Ahora seca, me untó de crema hidratante. Mejor dicho, me acaricio pensando en ti. Un poco de Rimel y brillo para los labios bastarán. Quitarme estos tres pelillos que quieren salir en la ingle. Nervios...Pues ya esta, opte por la blusita que me excita los pezones con el roce de la tela. Cuantos botoncitos dejo abiertos ? Todos y hago un nudo ? No, demasiado playa. Tres, lo justo para que se vea bien el canalillo y parte de mi pecho de tamaño medio y por ello bien firme. Me encantan estas sandalias. A pesar de poder llevarse de día son súper sexy.
Hace bastante calor en la calle pero el sol ya desapareció. Enciendo unas velitas ? No, a la vuelta del restaurante. Te pongo la música que me comentaste algún día que te gustaba. Ya suena el timbre. Mi corazón se acelera. Las piernas me tiemblan cuando te abro la puerta. Una visión... no puede ser tu... que guapa eres... eso mismo fueron tus primeras palabras al verme. A penas me dejaste tiempo de decirte que no tanto como tu que ya estábamos de pie a la puerta cogidas de las manos y besándonos... Esta descarga eléctrica nunca se me olvidará. Después de un rato mirándonos sin decir palabras entraste y te enseñe el apartamento.
Nos planteamos quedarnos a comer en casa pero al final acordamos que era mejor salir para darnos tiempo de charlar y hacer durar un poco este deseo que nos empujaba la una hacia la otra. En camino no parábamos de hablar y reír. Nos sentamos en una esquina tranquila del restaurante y pedimos algo ligero y rápido. Seguro que mis ojos brillaban tanto como los tuyos. Sentía un agradable calorcito entre mis piernas. Había abierto mi pareo de tal manera que cuando bajaba la cabeza pudiera ver mi pubis al aire y los pelitos que me dejaba encima de mi cuevita húmeda. Quizás si prestara atención, el camarero podría darse cuenta que no llevaba ropa interior aunque era difícil que lo viera y me daba igual. Cuando te lo comente me miraste con unos ojos serios y me pediste de subir la parte trasera del pareo para sentir la madera de la silla bajo mis nalgas.
Mientras me colocaba te fuiste al baño. Pude admirar tu tipo, tu gracia cuando te movías entre las mesas. Este pantalón de fina tela blanca que dejaba adivinar tu tanga, tu top moldeando tus pechos, tus pies tan cuidados en estas zapatillas de cuerda, este pelo cayendo suavemente, todo me hacia desearte mas todavía. Al volver del baño me diste una prendita en la mano de manera discreta. Me dijiste que ahora estábamos iguales...
Cuando lleve mi mano a mi nariz olí este olor tan excitante que había perfumado tu braguita. Acto seguido me dijiste de abrir un botón mas de mi blusa. Ahora si que cualquier movimiento descontrolado de mi parte dejaba ver bien claro mis pezones. Solo pensaba en este momento en el que me ibas a acariciar. Se me hacia insoportable. Cuando me pediste enseñarte un pecho tenía la impresión de que todo el restaurante nos estaba mirando. Creo que mientras movía un poco mi blusa de un lado me puse muy pero que muy colorada. Al levantarte me di cuenta que tenias una manchita de humedad en tu pantalón. Seguía sentada como convenimos para que pudieras acercarte a mi y mientras te decía algo al oído pudieras disfrutar de la vista de mi pubis al aire. No me esperaba que ibas a deslizar tu mano despacito, discretamente entre mis piernas y ir a comprobar con tus dedos lo mojada que estaba yo también. Casi me corro en el acto. Luego te chupaste los dedos mirándome a los ojos y cuando salíamos vi a un cliente mirarnos con una cara de desaprobación pero unos ojos de deseo ardiente.
Ibas conduciendo tranquilamente por las calles oscuras cuando te pedí parar el coche ya que no podía refrenar mas mi deseo. Entonces, sin detener la conducción, me dijiste de deslizar el asiento mío hacia atrás y de acariciarme. Al momento tenía una mano acariciándome un pecho y la otra jugando con mi clítoris. Tenia los ojos medio cerrados, la blusa del todo desabrochada y los pies apoyados en la consola delantera con las piernas bien abiertas cuando detuviste el coche. Apagando las luces me susurraste de no parar y te saliste del coche. Demasiada excitada para dejarlo te vi dar la vuelta y acercarte por mi puerta. Abriste y te sentaste en el posapies de la puerta mirando por debajo de mi rodilla derecha los vaivenes de mi mano. Te oí decir cosas que no entendí, no se si te masturbabas mirándome correrme. Cuando abrí los ojos estabas entrando nuevamente en el coche para seguir la marcha.
Aparcando frente a casa me prohibiste cerrar la blusa y me confesaste estar caliente como nunca lo estuviste. Tenías el pantalón ya muy marcado y en el ascensor me ordenaste limpiarlo con la lengua. Me arrodille y empecé a lamer esta tela lo bastante fina como para oler tu olor y notar el calor que te invadía. Fueron unos segundos de goce. Por fin te tocaba yo aunque a través de tu ropa. En casa me abrazaste por detrás, una mano cogiendo delicadamente un pecho y la otra quitándome el pareo mientras me besabas en el cuello. Había vuelto a estar súper caliente. Luego me quitaste la blusa y me pediste un vaso de agua. Me esperaste en la sala y a la vuelta me comentaste cuanto te gustaba verme caminar desnuda con mis tacones. Al preguntarte si te ibas a desnudar tu también me contestaste que mas tarde.
Encendí las velas, puse música y al acercarme para tocarte los pechos a través del top me mandaste a acostarme en el sofá a tu lado la cabeza apoyada en tus piernas. Mientras me contabas cuanto te había gustado nuestra cenita me acariciabas el pelo. Me dejaste quitarte las zapatillas y jugar con tus pies. Tenias una piel muy suave. Pasado un buen rato jugando con mis tetones te levantaste, recogiste mi ropa tirada en el suelo y te fuiste al cuarto de baño. A la vuelta estabas con mi ropa puesta, dejándome ver buena parte de tu pecho pero con el pareo bien apretado y cerrado mas bien hacia atrás para que no pueda ver tus piernas. Entonces te sentaste y me explicaste que si me apetecía podía ponerme de rodilla delante de ti y besarte las piernas manteniendo la cabeza debajo de la falda.
No te hice esperar y te besaba el interior de las rodillas en la oscuridad de la noche, las velas dando demasiada poca luz para ver el fondo del camino. Rápidamente subía hacia esta parte tan deseada pero me frenabas una y otra vez con la mano cada vez que olía el punto clave de mis deseos. Te oía jadear mas fuerte pero me interrumpiste y sacándome la cabeza de debajo del pareo me susurraste que te apetecía sentir mi pecho contra el tuyo. Entonces te acostaste en el sofá y me puse encima de ti, yo desnuda y tu con la falda pero los pechos al aire. Nuestros pezones se rozaban mientras nos besábamos con pasión. Me metiste un dedo por detrás y la sensación fue muy placentera. Movía las caderas para darme mas gusto y buscaba tu pierna con mi sexo para poder frotarme contra ti. Al decirte que quería acariciarte el clítoris me empujaste la cabeza hacia abajo y volviste a metérmela entre tus piernas con el pareo encima. Esta vez me dejaste subir hasta tu lugar secreto. Cuando estaba a punto de besártelo temí que parase otra vez pero me dejaste juntar mis labios con los tuyos. Fue un momento intenso. Por fin había llegado a tu intimidad, aunque a ciegas. Solo tacto y olores te oí decir en voz baja. Respirabas mas rápido. Me excitaba pensar que me veías arrodillada entre tus piernas el culo en alto como si estuviese esperando que alguien se aprovechase de el. Adivinaba que te tocabas los pechos. Ya se te empezaba a oír respirar mas fuerte. De vez en cuanto se escapaba un ruido de gozo de tu garganta. Empecé a masturbarme cada vez mas rápido. Me pedías morderte mas fuerte el clítoris mientras me atreví a meterte mi dedo por el culo. Este fue el momento que elegiste para apretarme la cabeza entre tus nalgas con toda la fuerza de tus dos brazos y te corriste inundándome la cara de un flujo abundante y perfumado al tiempo que llagaba a mi secundo clímax de la tarde. Quedamos rendidas una contra la otra besándonos y recorriendo nuestros cuerpos con las manos. Y de repente me rechazaste, te levantaste, te vestiste y después de darme un besito me dijiste que habría otro episodio.