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jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Te imaginas?

Levantarte por la mañana con tu camison corto de seda, abrir el armario, sacar la ropa que te vas a poner este día.... Una tanga mini, unos tacones cómodos para caminar, una blusa ligera...
Te duchas, te acaricias los pechos con el gel, pierdes un poco de tiempo en el clítoris disfrutando de esta parte tan femenina de tu cuerpo...
Vistiéndote notas como el tanga busca su posición entre tus nalgas, metiéndose un poco entre tus labios, y como la blusa roza tus pezones, hoy que vas a salir sin este incomodo sujetador.
Se exitan, se ponen duros, y buscan salida entre las mallas de la blusa mientras atas estas sandalias que dejan ver tus preciosos pies.
Puffffff, yo si que me lo imagino, sueño con ello, a veces me desespero por no tener este cuerpo, esta condición, y vuelvo a la realidad, nuestra realidad, y me resigno tratando de vivir esta doble condición lo mejor posible. Agradezco a mi mujer su participación involuntaria en este blog :(

martes, 13 de octubre de 2009

Nueva fantasia siendo ella - relato

Notaba las rejillas de mis panties jugar con mi clítoris. Cada paso que daba me procuraba una sensación placentera. Esta petición tuya de venir a nuestra cena sin braguita me había puesto bastante. ¿Que iba a pasar esta noche? Creo que tu mismo no tenía muy claro si querías que te masturbe por debajo de la mesa con mis pies ó al contrario explorar mi parte intima con tus dedos de pies desnudos…seguro que vienes sin calcetines.
Viendo como me miraba la gente en la calle supongo que la imagen que reflejaba sería mas bien la de una calienta pollas. La verdad es que esta minifalda que me compre en Mango es muy corta. Añadimos las botas negras de tacón de aguja y la camiseta de punto de cruz de donde casi se escapan mis pezones por los agujeros… y si bien soy muy guapa y correcta, también podría ser el ejemplo perfecto de acompañante para señores muy ricos.
Desde que me contactaste para compartir conmigo tu fantasía de medias y zapatos no hago mas que pensar en ti. A cada pasajero del avión algo atractivo que veo me pregunto “y si fuera él”. Tu me conocerás rápidamente. La foto de espalda que te mande no deja dudas cuando a mi melena rubia. Pero no sé como eres tu. ¡nervios!
Deje mi novio hace ya tres meses y no he vuelto a quedar con nadie desde entonces. Estoy cansada de las bromas pesadas de los hombres que piensan ser graciosos cuando te llaman para pedir cualquier mariconada tratando de ligar contigo. Tu siempre fuiste respetuoso. Demasiado quizás, o será timidez. Te voy a pedir de soltarte un poco en tus mails y no cortarte. Solo son fantasías y me gustaría que te atrevieras en contarme todas las cosas vergonzosas que hicieras conmigo.
Ya sabes que tengo fantasías lesbianas, de dominada, pero también tengo de dominante, sado, maso, de hetero, con varios chicos… no tengo limite.
Hay un hombre a la puerta del restaurante. Atractivo aunque normalito, de estas personas que no llaman la atención pero desprenden algo agradable. Noto que camino mas despacio. De repente me siento insegura, no tenía que haberme pintado más?, hice bien en recogerme el pelo y hacerme una coleta?, como va a pasar todo???
No me gusta pintarme mucho. Lo preciso para resaltar mis ojos y hacer brillar mis labios. Las uñas limpias con barniz incoloro porque de color me da la impresión de ser mucho mas mayor. Pocas joyas, pendientes desenfadados, cadena y un anillo bonito que mi padre me regalo para mis 20 años. Ah sí, de vez en cuanto según mi humor una cadenita en el tobillo izquierdo y un tatuaje de 3 cm. (una rosa) a la base de la espalda.
“Hola Señorita”… metida en mis pensamientos no me di cuenta que había llegado a tu altura. Tu voz me sonó dulce y jovial. La sonrisa franca y te correspondí con buena gana. Besitos, pasamos dentro y nos sentamos en medio de la sala. Manteles largos, sabias lo que hacías cuando elegiste el lugar. Por una parte me siento relajada pero de otro lado como una chica que sabe que fue invitada para ser follada. Extraños sentimientos que decido comentarte. Me escuchas con atención y me aseguras que tu eres el mas cortado de los dos y no te imaginas metiéndome mano ahora que me tienes delante. Estas palabras distienden el ambiente y empezamos a charlar como amigos de toda la vida pidiendo la cena. Cuando te sugiero pedir un par de ostras cada uno ya que dicen que son afrodisíacas te enrojeces y nos reímos mucho. Fue cuando pensé que a lo mejor no terminaría la cena sin ponerte mas colorado todavía. También pensé en como quitarme las botas de manera discreta. Vaya detalle me olvide yo. Hubiera sido mas conveniente venir con zapatos normales.
Con todo ello no me fije si como pensaba habías venido sin calcetines. Aunque creo que si no tomo iniciativa nos iremos cada uno por nuestro lado contentos pero sin que haya pasado nada. Así que empiezo a buscar el método para “desaparecer” mis botas de forma natural.
Cuando me preguntas si algo me preocupa te explico que no encuentro como descalzarme, que estas malditas botas me hacen daño a los pies por nuevas y que dan mucho calor. Vaya hipocresía pero haces amen de creerme y me agacho con toda la naturalidad del mundo por debajo de la mesa a bajarme las cremalleras de estos preciosos zapatos.
Creo que nadie se percanzo del asunto y si fijándose bien verían las botas en el suelo debajo de la mesa, no creo que llame la atención. Al decirte que tenia los pies desnudos en cerrados en mis medias de rejilla empezaste a liarte y a decirme algo sin pies ni cabeza. No pensaba hacerte tanto efecto solo con eso. A lo mejor te fijaste en el pezón derecho que asomo de repente entre la lana cuando se puso erecto.
No se si te diste cuenta que te mandaste el vaso entero de vino de un trago cuando te pedí con toda la seriedad posible de abrirte la bragueta. De repente cambiaste de color y temblando te vi llevar tu mano por debajo de la cintura. Fue un momento emocionante. Tardaste tanto en hacer este acto tan natural. Todavía tenias la mano en el ultimo botón cuando te “ordene” acariciar mi pie que había aterrizado en el borde de tu silla.
Haciendo ejercicio de equilibrio encontré una posición cómoda para poder tener los dos pies en tu silla y dar la talla cara a la galería. Ya sentía tu polla inflada debajo de mis dedos. No sabias si hablar, callar, comer… mientras mis pies iban y venían alrededor de tu sexo te contaba lo bueno que era sentirte calentito a mi merced. Tus ojos se iban cerrando poco a poco y mi voz se hacia cada vez mas baja y dulce. De repente sentí algo tibia derramándose en mi pie izquierdo. Cuando tu leche salio se te escapo un gemido suave y de repente fue como si todo tu cuerpo se desinflaba. Yo seguía sacándote las ultimas gotas y repartiendo este liquido viscoso en todos mis dedos. Estaba a cien y metí una mano por debajo del mantel. Empecé a masturbarme metiendo un dedo en mi cueva húmeda, sacándolo, dándote la mano para que pudieras oler este perfume mío. Me besaste la mano aprovechando para chuparme el dedo y volví a mi ocupación, tu mirándome a los ojos y yo llegando al clímax demasiado rápidamente. Me estaba mordiendo el labio inferior en una mueca de felicidad que te tuvo que parecer excitante ya que me comentaste después que te había gustado mucho esta expresión de gusto que tenía.
Al final de la cena quedamos en seguir escribiéndonos emails y quedar alguna que otro noche para seguir practicando fantasías sin compromiso ni obligación.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Cuando juego al amante lesbiano

Sin pretender saber escribir, solo trate de plasmar aquí una de mis fantasias. Escribí varios hace unos años y os los dejaré aquí de vez en cuando.
Esta tarde soñé que ibas a venir a mi casa... nunca te he visto pero estos intercambios de e-mails me hicieron desearte como nunca desee a alguien antes. Nunca me dijiste si eres alta, bajita, delgada o gordita, morena o quizás rubia, guapa o mas bien normalita, pero hoy todas estas consideraciones no importan. Te voy a tener para mi sola, voy a oír tu voz, voy a tocar tu piel...
La bañera me acoge en sus aguas perfumadas y preparo mentalmente esas horas por llegar. Dudo... que ponerme ? Una tanga de encaje, el sujetador a juego, el liguero con medias, este vestido algo serio pero sexy y zapatos de salón tipo ejecutiva ? O mejor desnuda debajo de mi blusita tan fina y suave que se abre por delante, dejando adivinar mis senos erectos y mi pareo que tan bien me sienta como falda para que la apertura deje entrever mis muslos al caminar con estas sandalias de tacones altos tan finas que me compre el año pasado ?
Y como vendrás tu ? Lencería, camiseta blanca sin manga, minifalda negra y botitas blancas de tacones ? O prefieres romántica con top y falda larga blanca tipo gitana con cholas de vestir ? Vendrás pintada o natural ? Pelo largo o corto? Atado o suelto ? Ojos negros, marrones o azules ?

Ahora seca, me untó de crema hidratante. Mejor dicho, me acaricio pensando en ti. Un poco de Rimel y brillo para los labios bastarán. Quitarme estos tres pelillos que quieren salir en la ingle. Nervios...Pues ya esta, opte por la blusita que me excita los pezones con el roce de la tela. Cuantos botoncitos dejo abiertos ? Todos y hago un nudo ? No, demasiado playa. Tres, lo justo para que se vea bien el canalillo y parte de mi pecho de tamaño medio y por ello bien firme. Me encantan estas sandalias. A pesar de poder llevarse de día son súper sexy.
Hace bastante calor en la calle pero el sol ya desapareció. Enciendo unas velitas ? No, a la vuelta del restaurante. Te pongo la música que me comentaste algún día que te gustaba. Ya suena el timbre. Mi corazón se acelera. Las piernas me tiemblan cuando te abro la puerta. Una visión... no puede ser tu... que guapa eres... eso mismo fueron tus primeras palabras al verme. A penas me dejaste tiempo de decirte que no tanto como tu que ya estábamos de pie a la puerta cogidas de las manos y besándonos... Esta descarga eléctrica nunca se me olvidará. Después de un rato mirándonos sin decir palabras entraste y te enseñe el apartamento.
Nos planteamos quedarnos a comer en casa pero al final acordamos que era mejor salir para darnos tiempo de charlar y hacer durar un poco este deseo que nos empujaba la una hacia la otra. En camino no parábamos de hablar y reír. Nos sentamos en una esquina tranquila del restaurante y pedimos algo ligero y rápido. Seguro que mis ojos brillaban tanto como los tuyos. Sentía un agradable calorcito entre mis piernas. Había abierto mi pareo de tal manera que cuando bajaba la cabeza pudiera ver mi pubis al aire y los pelitos que me dejaba encima de mi cuevita húmeda. Quizás si prestara atención, el camarero podría darse cuenta que no llevaba ropa interior aunque era difícil que lo viera y me daba igual. Cuando te lo comente me miraste con unos ojos serios y me pediste de subir la parte trasera del pareo para sentir la madera de la silla bajo mis nalgas.
Mientras me colocaba te fuiste al baño. Pude admirar tu tipo, tu gracia cuando te movías entre las mesas. Este pantalón de fina tela blanca que dejaba adivinar tu tanga, tu top moldeando tus pechos, tus pies tan cuidados en estas zapatillas de cuerda, este pelo cayendo suavemente, todo me hacia desearte mas todavía. Al volver del baño me diste una prendita en la mano de manera discreta. Me dijiste que ahora estábamos iguales...
Cuando lleve mi mano a mi nariz olí este olor tan excitante que había perfumado tu braguita. Acto seguido me dijiste de abrir un botón mas de mi blusa. Ahora si que cualquier movimiento descontrolado de mi parte dejaba ver bien claro mis pezones. Solo pensaba en este momento en el que me ibas a acariciar. Se me hacia insoportable. Cuando me pediste enseñarte un pecho tenía la impresión de que todo el restaurante nos estaba mirando. Creo que mientras movía un poco mi blusa de un lado me puse muy pero que muy colorada. Al levantarte me di cuenta que tenias una manchita de humedad en tu pantalón. Seguía sentada como convenimos para que pudieras acercarte a mi y mientras te decía algo al oído pudieras disfrutar de la vista de mi pubis al aire. No me esperaba que ibas a deslizar tu mano despacito, discretamente entre mis piernas y ir a comprobar con tus dedos lo mojada que estaba yo también. Casi me corro en el acto. Luego te chupaste los dedos mirándome a los ojos y cuando salíamos vi a un cliente mirarnos con una cara de desaprobación pero unos ojos de deseo ardiente.
Ibas conduciendo tranquilamente por las calles oscuras cuando te pedí parar el coche ya que no podía refrenar mas mi deseo. Entonces, sin detener la conducción, me dijiste de deslizar el asiento mío hacia atrás y de acariciarme. Al momento tenía una mano acariciándome un pecho y la otra jugando con mi clítoris. Tenia los ojos medio cerrados, la blusa del todo desabrochada y los pies apoyados en la consola delantera con las piernas bien abiertas cuando detuviste el coche. Apagando las luces me susurraste de no parar y te saliste del coche. Demasiada excitada para dejarlo te vi dar la vuelta y acercarte por mi puerta. Abriste y te sentaste en el posapies de la puerta mirando por debajo de mi rodilla derecha los vaivenes de mi mano. Te oí decir cosas que no entendí, no se si te masturbabas mirándome correrme. Cuando abrí los ojos estabas entrando nuevamente en el coche para seguir la marcha.
Aparcando frente a casa me prohibiste cerrar la blusa y me confesaste estar caliente como nunca lo estuviste. Tenías el pantalón ya muy marcado y en el ascensor me ordenaste limpiarlo con la lengua. Me arrodille y empecé a lamer esta tela lo bastante fina como para oler tu olor y notar el calor que te invadía. Fueron unos segundos de goce. Por fin te tocaba yo aunque a través de tu ropa. En casa me abrazaste por detrás, una mano cogiendo delicadamente un pecho y la otra quitándome el pareo mientras me besabas en el cuello. Había vuelto a estar súper caliente. Luego me quitaste la blusa y me pediste un vaso de agua. Me esperaste en la sala y a la vuelta me comentaste cuanto te gustaba verme caminar desnuda con mis tacones. Al preguntarte si te ibas a desnudar tu también me contestaste que mas tarde.
Encendí las velas, puse música y al acercarme para tocarte los pechos a través del top me mandaste a acostarme en el sofá a tu lado la cabeza apoyada en tus piernas. Mientras me contabas cuanto te había gustado nuestra cenita me acariciabas el pelo. Me dejaste quitarte las zapatillas y jugar con tus pies. Tenias una piel muy suave. Pasado un buen rato jugando con mis tetones te levantaste, recogiste mi ropa tirada en el suelo y te fuiste al cuarto de baño. A la vuelta estabas con mi ropa puesta, dejándome ver buena parte de tu pecho pero con el pareo bien apretado y cerrado mas bien hacia atrás para que no pueda ver tus piernas. Entonces te sentaste y me explicaste que si me apetecía podía ponerme de rodilla delante de ti y besarte las piernas manteniendo la cabeza debajo de la falda.
No te hice esperar y te besaba el interior de las rodillas en la oscuridad de la noche, las velas dando demasiada poca luz para ver el fondo del camino. Rápidamente subía hacia esta parte tan deseada pero me frenabas una y otra vez con la mano cada vez que olía el punto clave de mis deseos. Te oía jadear mas fuerte pero me interrumpiste y sacándome la cabeza de debajo del pareo me susurraste que te apetecía sentir mi pecho contra el tuyo. Entonces te acostaste en el sofá y me puse encima de ti, yo desnuda y tu con la falda pero los pechos al aire. Nuestros pezones se rozaban mientras nos besábamos con pasión. Me metiste un dedo por detrás y la sensación fue muy placentera. Movía las caderas para darme mas gusto y buscaba tu pierna con mi sexo para poder frotarme contra ti. Al decirte que quería acariciarte el clítoris me empujaste la cabeza hacia abajo y volviste a metérmela entre tus piernas con el pareo encima. Esta vez me dejaste subir hasta tu lugar secreto. Cuando estaba a punto de besártelo temí que parase otra vez pero me dejaste juntar mis labios con los tuyos. Fue un momento intenso. Por fin había llegado a tu intimidad, aunque a ciegas. Solo tacto y olores te oí decir en voz baja. Respirabas mas rápido. Me excitaba pensar que me veías arrodillada entre tus piernas el culo en alto como si estuviese esperando que alguien se aprovechase de el. Adivinaba que te tocabas los pechos. Ya se te empezaba a oír respirar mas fuerte. De vez en cuanto se escapaba un ruido de gozo de tu garganta. Empecé a masturbarme cada vez mas rápido. Me pedías morderte mas fuerte el clítoris mientras me atreví a meterte mi dedo por el culo. Este fue el momento que elegiste para apretarme la cabeza entre tus nalgas con toda la fuerza de tus dos brazos y te corriste inundándome la cara de un flujo abundante y perfumado al tiempo que llagaba a mi secundo clímax de la tarde. Quedamos rendidas una contra la otra besándonos y recorriendo nuestros cuerpos con las manos. Y de repente me rechazaste, te levantaste, te vestiste y después de darme un besito me dijiste que habría otro episodio.